Soy Iván, tengo 30 años, estoy casado hace dos años y fuimos novios por cuatro. Hace 14 meses tuvimos a nuestro primer hijo. Desde entonces, ella no volvió a trabajar y hasta ahora soy el único sostén de la casa.
Ella aceptó que el hombre debe ser el proveedor, pero siento que no valora todo lo que hago.
Desde que nació el bebé, se convirtió en una pesadilla con la que tengo que lidiar. Sin mentir, una pequeña bruja que me tortura durante las horas que estoy en la casa; solamente falta que vuele en la escoba.
Se enoja por todo, se irrita por la razón más pequeña. Explota, grita y me tira cosas. Todo mientras le alza upa al bebé.
Obviamente esto pone nervioso también a nuestro pequeño y llora.
Todo lo que hace es alzarle upa al bebé, igual si no necesita en ese momento, y está con el celular.
Las demás cosas es mi responsabilidad: barrer, repasar, hacer la cena. No tuvimos intimidad hasta tres meses después del parto.
Entiendo que todo es un cambio. Pero cada encuentro que intentamos tener desde entonces terminó mal, o en discusión o porque le duele esto o aquello.
boxeo emocional
Me siento como un saco de boxeo emocional. Traté de llevarla a terapia, traté de abordar su comportamiento, pero todo lo que obtuve fue más abuso verbal.
Odio nuestro matrimonio, quiero y necesito terminar como sea. Pero tengo miedo de la crianza compartida, y de lo que diga mi familia.
El mes pasado me dijo que iba a ir a un bar con sus amigos, volvió a casa borracha a las 4 AM.
Ni bien se durmió, mironeé su teléfono. Encontré un mensaje con un tipo de su extrabajo. Casi me sentí aliviado cuando vi, finalmente puedo alejarme de este miserable matrimonio sin ninguna culpa.
Al otro día, le reclamé. Ella lloró y dijo que solo “le seguía la corriente” pero que “nunca tuvo algo”.
Me juró y perjuró que la noche anterior estuvo solo con sus amigas. Le creí, pero me sigue dando rabia.
Rabia porque creí tener la “excusa” en mis manos. Ahora ella dice que si me voy será abandono de hogar, que voy a dejarla sola con nuestro hijo.
Siento que sigue siendo manipulación por su parte y no sé qué hacer ahora, si dejarla o no. No sé qué faltó hacer, creí haberlo dado todo, ahora veo que no. Es un gran problema cuando la otra persona no aprecia al otro. Me duele el fracaso. No sé cómo decirle a mi familia. ¿Qué me aconseja?
La respuesta: