E l 26 de marzo toda la comunidad de Borja (Guairá) se juntó en la parroquia Señor Crucificado de la Buena Esperanza, para la toma de posesión del nuevo párroco, Roberto Carlos Armoa (40). En esa ocasión estuvo el obispo, Miguel Ángel Cabello.
Ayer, a 8 días, el máxima autoridad eclesial del Guairá dirigía la misa exequial, para dar el último adiós al nuevo padre de la ciudad, que falleció en extrañas circustancias.
La iglesia estaba llena y la misa fue acompañada por varios sacerdote
“Habíamos venido a la toma de posesión del padre Roberto, pero ahora con sorpresa y dolor tenemos que despedir los restos mortales del padre Roberto”, indicó con voz triste el obispo.
Dentro de su prédica afirmó que solo “Dios puede entender nuestra vida”.
Señaló que la vida es así. Un día estás bien y uno nunca sabe cuándo te tocará la tristeza.
Habló también del pecado y de las debilidades.
“No somos seres perfectos y como dice San Juan: El que dice que no tiene pecado es un mentiroso. Todos somos pecadores...”
Describió al padre Roberto Carlos como una persona buena, respetado, noble, responsable, honesto y cumplidor con sus obligaciones. “Fue un servidor de Dios y de los hombres, teníamos muchos proyectos con él. Él estaba muy entusiasmado, p ero así es la vida”, agregó.
Piedad por su alma
“ Quiero invitarles a tener las manos en Dios, que él tenga piedad del alma del padre Roberto, perdone todas sus faltas y le conceda el premio de los Santos y elegidos”, expresó monseñor Cabello.
A las 14 horas partió la caravana fúnebre, casi toda la comunidad acompañó los restos mortales del sacerdote hasta el cementerio, la familia del pa’i lloraba con tristeza. La fiscalía aún debe hablar con la ahijada, quien fue la última que le vio con vida.